Crianza respetuosa

Nana!

Bola de Nieve. Drume negrita. Eliseo Grenet (Compositor)
Letra:

Mamá la negrita

se le salen lo pie e’ la cunita

y la negra Merce’

ya no sabe que hace’.

Tu drume negrita

que yo va’ compra’ nueva cunita

que va’ tené capite’

que va’ tené cajcabel.

Si tu drumi yo te traigo un mamey

muy colorao’

y si no drumi yo te traigo un babalao

que da pau pau.

Tu drume negrita

que yo va’ compra’ nueva cunita

que va’ tené capite’

que va’ tené cajcabel.

Escrita en el castellano hablado por los esclavos negros que vivían en Cuba, esclavos que fueron llevados desde África por la España colonial. Dónde drume/drumi es duerme, mamey es una fruta cubana, babalao es un sacerdote santero y dar pau pau es pegar.

Esta famosa nana fue escrita por Eliseo Grenet (1893-1950) pianista, compositor y arreglista cubano. A lo largo del s. XX se ha utilizado en múltiples ocasiones en el mundo del jazz, destacaré la versión del pianista Chucho Valdés, (hijo del recientemente malogrado Bebo Valdés), que más que intimista es realmente arrolladora, con armonías audaces y ritmos energéticos.

La versión que os he traido es la de Ignacio Villa Bola de Nieve (1911-1971), icono cubano, espejo de lo tradicional que triunfó más allá de la isla que le vio nacer. Ignacio Villa, cantante, pianista y compositor

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Yo soy porque nosotros somos!

UBUNTUUn antropólogo propuso un juego a los niños de una tribu Africana. Puso una canasta llena de frutas cerca de un árbol y le dijo a los niños que aquel que llegara primero ganaría todas las frutas.

Cuando dio la señal para que corrieran, todos los niños se tomaron de las manos y corrieron juntos, después se sentaron juntos a disfrutar del premio.

Cuando él les preguntó por qué habían corrido así, si uno solo podía ganar todas las frutas, le respondieron:

– ¡UBUNTU!!! ¿Cómo uno de nosotros podría ser feliz si todos los otros estuviesen tristes?

UBUNTU significa: - ”Yo soy porque nosotros somos”

Ubuntu es una regla ética sudafricana enfocada en la lealtad de las personas y las relaciones entre éstas. La palabra proviene de las lenguas zulú y xhosa. Ubuntu es visto como un concepto africano tradicional.

Una persona con ubuntu es abierta y está disponible para los demás, respalda a los demás, no se siente amenazado cuando otros son capaces y son buenos en algo, porque está seguro de sí mismo ya que sabe que pertenece a una gran totalidad, que se decrece cuando otras personas son humilladas o menospreciadas, cuando otros son torturados u oprimidos.

Surge del dicho popular “umuntu, nigumuntu, nagamuntu”, que en zulú significa “una persona es una persona a causa de los demás.”

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La Rumba de las Madres!

Preciosa y positiva canción que es un canto a las madres y a nuestra capacidad natural e innata para parir y para cuidar, amar, amamantar, mimar y consolar a nuestros hijos.

Mi abuela parió a mi madre.
Mi madre me parió a mí.
Todas paren en mi casa,
yo también quiero parir.

Yo quiero parir tranquila,
que nadie me meta prisas,
que mi chico esté conmigo,
por si hay lágrimas o risas.

Mi mamá me mima ma, mímame mamá, mamá.
Mi mamá me mima ma, mímame mamá, mamá.

Si pides, yo te doy teta;
Si lloras, te cojo en brazos;
Que gusto darte un abrazo
y llevarte en bicicleta.

María no tiene niños,
pero ella también es madre:
envuelve con su cariño
a quien se pone delante.

Mi mamá me mima ma, mímame mamá, mamá.
Mi mamá me mima ma, mímame mamá, mamá.

Tu quieres una mamá
y yo quiero tener hijitos;
muy pronto te iré a buscar
pa poder vivir juntitos.

Mi mamá me mima ma, mímame mamá, mamá.
Mi mamá me mima ma, mímame mamá, mamá.

Video de la Rumba de Rosa Zaragoza

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Para criar a un niño hace falta una tribu

Este conocido proverbio africano habla de lo complicado que es criar a nuestros hijos solos y es cierto, no todo puede recaer en la madre, se necesita una red social que aunque no sea muy extensa, ampare esa crianza, que sostenga a la mamá cuando está cansada, enojada, agobiada. Las madres que pasan muchas horas con sus hijos a solas saben lo duro que puede llegar a ser. ¡Cuidemos al que cuida!

abuelos_nietosLos padres que desean volcarse a la práctica de una crianza respetuosa terminan muchas veces desbordados por el bebé de cinco meses que pide brazos, al tiempo que su hermano de dos años o el adolescente de catorce, reclaman de forma abundante y en intensidades distintas, presencia y atención.

Tomemos en cuenta que desde que nacen y durante el tránsito de la niñez y la adolescencia, los hijos recorren distintas etapas evolutivas con un raudal de necesidades (alimento, abrigo, techo, protección, conexión, cuerpo, brazos, mirada, escucha, contención, disponibilidad, comunicación, orientación, acompañamiento…) que resulta imposible prodigar como nos gustaría cuando se encuentran a cargo sólo una madre -incluso junto al padre- sin la ayuda del resto de la familia o la comunidad.

Olvidamos que somos una especie diseñada

para vivir en manada , en tribu, en sociedad.

Si bien los humanos paulatinamente adquirimos capacidades para realizar algunas cosas por sí solos, no nacimos para estar solos. Sin la organización y apoyo del grupo no sobreviviríamos como especie. Somos independientes. Necesitamos de la ayuda y la cooperación de los demás, del mismo modo en que los otros necesitan de nuestro apoyo y cooperación para subsistir.

Nuestra tarea durante la crianza y cuidado de los niños no escapa a la esencia que nos define como animales sociales. Por eso es prioritario que nos organicemos, que reinventemos la tribu, antiguamente conformada por la familia extendida (abuelos, tíos, vecinos, amigos) y que hemos perdido con el advenimiento de las sociedades urbanas actuales. La necesidad de crear redes de apoyo entre y para padres y madres, con el propósito de acompañarnos mutuamente, es inminente. Una madre no debe quedarse sola. La crianza de los hijos entraña una responsabilidad que sin el apoyo necesario puede generar agotamiento, pérdida de la paciencia y otros detonantes de abuso, desamparo y distintas formas de violencia en el trato hacia los niños. Trascender el aislamiento en el que nos encontramos sumidas las familias de las sociedades modernas, es un desafío que debemos encarar para lograr la humanización de la crianza.

Retornar hacia la “tribu” para distribuir la inmensa responsabilidad de la crianza, supone una mirada desinteresada y respetuosa por parte de los cooperantes en el cuidado de la manada de niños y adolescentes. Esto equivale a respetarnos y reconocer los límites frente al rol, responsabilidades, atribuciones y decisiones que sobre la educación de los hijos corresponde a cada uno de los progenitores. Recordemos que el propósito es distribuirnos las cargas. Ya bastante tenemos los padres con el afán de hacerlo bien, para que además tengamos que lidiar con la mirada crítica de los demás. El sentido de la tribu es nutrirse y apoyarse, no depredarse con señalamientos, presiones e imposiciones. De lo que se trata proteger la calidad de la crianza.

 No hace falta que esa “tribu” sea una multitud, basta con un círculo de personas de confianza con la que tengamos puntos de vista comunes en materia de crianza. Básicamente la familia, abuelos, tíos, algún vecino merecedor de esa confianza, algún amigo.

Formemos nuestra tribu…

Silvia Libkind

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